El Vuelo de águila y el cóndor :Historia de un yachak

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DC FieldValueLanguage
dc.contributor.advisorEgüiguren Egüiguren, María Amparo-
dc.contributor.authorNoriega Rivera, Patricia-
dc.date.accessioned2015-10-07T17:50:05Z-
dc.date.available2015-10-07T17:50:05Z-
dc.date.issued2010-10-
dc.identifier.urihttp://dspace.ups.edu.ec/handle/123456789/10463-
dc.descriptionAt that time, when my body just eighteenth birthday, and my spirit He looked uneasy in a misty fog mirror whose left not look at me same, even worse the other side of things. Just remember grateful, it was a little later, perhaps in Airón or Tulabug, sacred regions near Licto rural parish of Riobamba, province of Chimborazo, which stroked my birth, I came across face to face with the Aguacolla1 grandmother, or San Pedrito, whatever you want call so that the name contains tenderness and reverence. Aguacolla, drink sacred than, well conducted, lets look at things invisible. The guide at that time was Luis Bayas Tutal, a sorcerer's apprentice, mestizo man whose place of origin coincided with mine. I remember her eyes, the last fathoms lit that night, his face clear and bright as those stones constantly caressed by the river. Magical encounter ours, as stone and water. Up and out of the circle, the big night covered us, provided our meetings were crossed by the moon, cold and fear, but protected by the sacred fire and goodness of Andean medicine (Bayas always said that the San Pedrito, the dense potion that bitter brew, virulent, so rough that incites return immediately, he was delivered to earth by the Great Spirit of Life, not as the bitter cup of religion in the West, but as an expression, essence, breath, finding everything that surrounds us, what we are and will be for always).en_US
dc.description.abstractPor aquel entonces, cuando mi cuerpo apenas cumplía dieciocho años, ya mi espíritu se miraba inquieto en un espejo brumoso cuya neblina no dejaba mirarme a mí misma, peor aún el otro lado de las cosas. Apenas recuerdo agradecida, que fue un poco más tarde, quizá en Airón o Tulabug, regiones sagradas cercanas a Licto, parroquia rural de Riobamba, provincia de Chimborazo, que acarició mi nacimiento, que me topé manos a boca con la abuelita Aguacolla1, o San Pedrito, como quieran llamarle con tal que el nombre contenga ternura y reverencia. Aguacolla, bebida sagrada que, bien conducida, deja mirar lo invisible de las cosas. El guía en esa época fue Luis Bayas Tutal, un aprendiz de brujo, hombre mestizo cuyo lugar de origen coincidía con el mío. Recuerdo sus ojos, las últimas brazas encendidas esa noche, su rostro nítido y brillante como esas piedras permanentemente acariciadas por el río. Encuentro mágico el nuestro, como de piedra y agua. Arriba y afuera del círculo, la gran noche nos cubría, siempre nuestros encuentros estaban atravesados por la luna, el frío y el miedo, pero protegidos por el fuego sagrado y la bondad de la medicina andina (Bayas siempre decía que el San Pedrito, esa pócima densa, ese brebaje amargo, virulento, tan áspero que incita devolverlo de inmediato, fue entregado a la tierra, por el Gran Espíritu de la Vida, no como el cáliz amargo de la religión de occidente, sino como expresión, esencia, hálito, hallazgo de todo lo que nos circunda, de lo que somos y seremos por siempre).en_US
dc.language.isospaen_US
dc.rightsopenAccess-
dc.subjectANTROPOLOGÍA Y CULTURAen_US
dc.subjectCHAMANISMOen_US
dc.subjectRITUALES Y CEREMONIASen_US
dc.subjectMITOLOGÍA INDÍGENAen_US
dc.titleEl Vuelo de águila y el cóndor :Historia de un yachaken_US
dc.typemasterThesisen_US
ups.carreraMaestría en Antropología y Cultura-
ups.sedeSede Quito-
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